La asegurabilidad no es una ley de la física
En los debates sobre el futuro del régimen Cat-Nat, una palabra vuelve como una fatalidad: "asegurabilidad". Un riesgo que se repite con demasiada frecuencia, cuyo coste se vuelve demasiado elevado, sería por definición "no asegurable". La consecuencia lógica parecería entonces inevitable: sacar la retracción-expansión de arcillas (RGA) del régimen.
Thomas Bézy, doctorando en la Paris School of Economics e investigador del World Inequality Lab, refuta frontalmente este razonamiento: "La asegurabilidad depende de nuestra voluntad colectiva de contribuir o no para ayudar a las víctimas del RGA y del calentamiento global. No es una ley de la naturaleza."
Esta distinción es fundamental. Detrás del vocabulario técnico del seguro se esconde una decisión de sociedad. ¿Estamos dispuestos a mantener la solidaridad nacional frente a un riesgo climático que se está normalizando? ¿O dejaremos que el mercado decida — con las consecuencias que esto implica para los millones de propietarios en zonas arcillosas?
La definición de asegurabilidad: un principio que el clima está retorciendo
El seguro se basa en un principio simple: mutualizar un riesgo aleatorio entre un gran número de asegurados. El carácter aleatorio es esencial — un evento cierto, por definición, no puede asegurarse a un precio razonable: la prima debería igualar el coste del daño.
La retracción-expansión de arcillas está perdiendo su carácter aleatorio. Las sequías de 2003, 2018, 2019, 2022 y 2025 se han sucedido a un ritmo que cuestiona la noción misma de evento excepcional. En las zonas arcillosas del sur, del centro y de la cuenca parisina, la pregunta ya no es "¿va a ocurrir?" sino "¿con qué frecuencia?".
Sin embargo, el derecho de seguros reconoce que un riesgo conocido y previsible en el momento de la suscripción puede legítimamente excluirse o tarificarse a su coste real. Este es el argumento que esgrimen algunos actores del sector para justificar una salida progresiva del RGA del régimen Cat-Nat. Thomas Bézy refuta esta lógica mostrando que oculta una decisión política: la de no financiar colectivamente la adaptación climática.
El 46 al 53 % de los daños climáticos en Francia no está asegurado
La realidad de la "brecha de protección" francesa ilustra lo que produce un sistema que deja franjas enteras de riesgo sin cobertura. Según la reaseguradora Swiss Re, el 46 % de los daños vinculados a eventos climáticos en Francia no estaba asegurado en los últimos años, es decir, unos 16.000 millones de euros que quedaron a cargo de los particulares, las administraciones locales o el Estado. Insurance Europe va más allá, hablando de un déficit de protección del 53 % en Francia.
La "brecha de protección" — la parte de los daños climáticos no asegurados en Francia — se sitúa así entre el 46 % según Swiss Re (unos 16.000 millones de euros a cargo de los asegurados) y el 53 % según Insurance Europe, pese a la existencia del régimen Cat-Nat, uno de los más completos del mundo. Estas cifras aún no incluyen el RGA, poco estudiado a nivel internacional hasta ahora: el déficit real podría ser todavía mayor.
Estas cifras son aún más llamativas si se tiene en cuenta que Francia cuenta con el régimen Cat-Nat, uno de los sistemas de cobertura de catástrofes naturales más completos del mundo. Con semejante sistema en vigor, entre el 46 y el 53 % de los daños sin asegurar: sin este sistema, las consecuencias serían devastadoras.
El precedente estadounidense: lo que ocurre cuando las aseguradoras se retiran
La advertencia de Thomas Bézy sobre las retiradas de aseguradoras observadas en ciertos estados norteamericanos no es un escenario hipotético. Es una realidad documentada.
Se contraponen dos escenarios. Sin una intervención pública firme, el escenario de mercado se traduce en una retirada progresiva de las aseguradoras privadas de las zonas de alto riesgo, un aumento explosivo de las primas para los propietarios restantes, una falta masiva de seguro en las zonas más expuestas y un derrumbe de los valores inmobiliarios en zonas arcillosas — el precedente de California y Florida, donde grandes aseguradoras se retiraron ya en 2023-2024, lo ilustra. En cambio, un escenario de solidaridad, con el mantenimiento y la reforma del sistema público, conserva la mutualización del riesgo entre todos los asegurados, garantiza primas asequibles incluso en zonas expuestas, asegura una cobertura universal independiente del nivel de riesgo local y ofrece previsibilidad a los propietarios y al mercado inmobiliario, a condición de reorientar el sistema hacia la prevención y reforzar su financiación.
En California y Florida, ante la explosión de siniestros vinculados a incendios y huracanes, grandes aseguradoras como State Farm, Allstate y Farmers anunciaron en 2023-2024 su retirada parcial o total de estos mercados. Los propietarios que se quedaron sin cobertura privada se vieron obligados a recurrir a aseguradoras de último recurso con primas de tres a cinco veces más elevadas, o a quedarse sin seguro.
El resultado: mercados inmobiliarios que se paralizan, valores que se desploman en las zonas más expuestas, y propietarios —a menudo los más modestos, que no tienen medios para mudarse— atrapados.
La prevención como respuesta al callejón sin salida de la asegurabilidad
Si el debate sobre la asegurabilidad del RGA es político, la respuesta individual a ese debate es, en cambio, muy concreta.
Ya se resuelva manteniendo y reformando el régimen Cat-Nat, mediante una salida progresiva, o mediante una solución híbrida, el resultado para los propietarios que no hayan actuado será el mismo: menos cobertura, más costes a su cargo.
La propia CCR aboga por extender a la sequía el principio de "Build Back Better" — reconstruir de forma más resiliente tras un siniestro. Es reconocer que la prevención debe volverse central, no como una opción sino como una condición.
Para un propietario en zona arcillosa, la ventana de acción preventiva —aquella en la que los cimientos aún están sanos y en la que puede instalarse una solución de regulación hídrica del suelo a un coste asequible (muy por debajo de un recalce)— es independiente de las decisiones políticas sobre el régimen Cat-Nat. Se cierra con el tiempo y los ciclos de sequía, no con las decisiones ministeriales.
Decida el Estado mantener, reformar o reducir el régimen Cat-Nat, la única protección que no depende de ninguna decisión política es una vivienda con cimientos estables. La prevención, todavía asequible hoy, es la única respuesta válida independientemente del escenario.
¿Está su vivienda expuesta al riesgo RGA?
Compruébelo en 30 segundos. Datos oficiales, resultado inmediato.

